En 1962, los periodistas Mario Barrera y Vicente
Martínez fundaron la primera organización profesional exiliada en los Estados
Unidos, el Colegio Nacional de Periodistas Cubanos; la "oficina" era
un pequeño tarjetero metálico 3x5 sobre un modesto escritorio en la casa de
Vicente en el SW de Miami; pero rápidamente inscribieron a más de 50 afiliados.
Sigo Soñando por Cuco
cuquito32@hotmail.com. Llegué a Miami el 28 de Septiembre de l961,
salí de la Habana el once del mismo mes a través de Jamaica, las primeras
semanas fueron buscando trabajo, lo encontré en Tampa de chófer de camión
de volteo, lo que me hizo extrañar mucho mi trabajo de gerente de una
sucursal del Banco Godoy-Sayán en la capital cubana. Me encontraron el
trabajo unos amigos de familia en esa ciudad floridana tan acogedora, y suerte
que la comida no me resultó desconocida dada la cantidad de cubanos que vivían
allá, aunque tuve apuros por mi inglés, pero me adapté rápidamente para
poder subsistir; pero aún después de tantos años de exilio, añoro mi
regreso que no se por que la historia nos ha olvidado; hoy vivo en Colombia y
me parece estar en Cuba, cada año que pasa
sueño con el Recuento Histórico de Más de Cinco Décadas.
Los periodistas radiales más destacados de la primera década de exilio en
Miami fueron Norman Diaz, Juan Amador Rodríguez, José Luis Masó, Tomás García
Fusté y Armando Rodríguez; como locutores se destacaban Alexis Farís, Eduardo
González Rubio y Abilio Felipe.
Una de las canciones más representativas de esta
década fue la de Billo Frómeta, interpretada magníficamente bien por un gran
cantante cubano, exiliado entonces en Venezuela, Fernando Albuerne. Escuche y
vea El Son Se Fue De
Cuba
Los grandes hoteles de Miami Beach como el Fontainebleau, Americana y Deauville
daban trabajo a cientos de cubanos exiliados de los primeros tiempos; era fácil
encontrar laborando en la lavandería del hotel, tendiendo camas, fregando
platos o parqueando carros a un ex-ministro, senador, hacendado, millonario o
artista famoso. En la ciudad de Miami, los hoteles más grandes y populares eran
el Columbus y el Everglades, ambos en Biscayne Boulevard.
CUBA:1959
La novela que pudo hacer la diferencia... el
último libro del exilio cubano
En 1959 el villaclareño ex-ministro y congresista Mario Cobas vivía en una
casa del South West de Miami que tenía un ancho portal en el que se reunían
los exiliados de más edad a recordar y cantar viejas canciones del pasado
cubano: Longina... Veinte Años... Noche Azul... Lágrimas Negras y otras más.
Nostalgia temprana.
El Camillus House, una organización
caritativa en el centro de Miami que se dedica a albergar, proteger y alimentar
a los desamparados del área, fue fundada en agosto de 1960 con la idea de dar
refugio, comida y vivienda a los cubanos que llegaban
exiliados a la ciudad sin dinero, ni familares. Que eran miles. Bella labor que
ha continuado hasta nuestros días.
En 1961 se creó en Miami el Centro de Refugiados
Cubanos para asistir, orientar y subvencionar a los cubanos que por cientos
llegaban todas las semanas a los Estados Unidos. El Centro se estableció en un
edificio de Biscayne Boulevard, hoy llamado la Torre de la Libertad y facilitaba
a los nuevos exiliados la manera de conseguir vivienda barata, un estipendio
mensual, ayuda para conseguir trabajo o relocalización a otro estado y le surtía
regularmente con una pequeña factura alimenticia que consistía básicamente de
harina de maíz, carne en lata y queso. Algunos refugiados, desafortunadamente,
botaban la harina a la basura (mientras otros la recogían y hacían tamal) y
regalaban las latas de carne que decían "les recordaba la carne rusa"
que entonces empezaba a surtir las bodegas cubanas.
Los exiliados de esta época vivieron por un
tiempo la ominosa discriminación racial que existía en los Estados Unidos, por
la que los negros americanos disfrutaban de escasos derechos civiles. El cubano
se asombraba de los bebedores de agua para cada color de piel, de las playas
segregadas, de las escuelas por razas. Algunos exiliados, sin embargo, por
razones económicas, tuvieron que vivir en áreas negras de las ciudades sin ser
víctimas de ningún acto de repudio o violencia. Aunque en Hialeah, Florida --por
ejemplo-- la trabajadora afro-americana de factoría se resintió de que las
cubanas exiliadas le quitaran el trabajo de planchadora o mantenimiento, porque
aceptaban salarios más bajos y eran eficientes.
Recuerdos de un Combatiente por Vicente
R. Gutiérrez desde España, vgspdc@yahoo.es.Pienso
en nuestra Cuba, recuerdo nuestras vidas y no olvido la acción de Bay
of Pigs, en la que participé con mucho orgullo. Cuando llegué
detenido a la
Fortaleza de la Cabaña, ya las galeras estaban llenas producto del
gancho ejercido por la Invasión de Playa Girón. Se inició el 17 de Abril de
1961. Yo fuí detenido el día 18 y me llevaron a La Cabaña, donde conocí a
Rogelio/Francisco (nombre de guerra), miembro de la ACU (Agrupación de Católicos
Universitarios). Tenía la idea de no renunciar a su labor de lucha contra el
Sistema y el Gobierno. Al iniciar la salida para el juicio Rogelio/Francisco se
despidió ya que sabía que llevaba gran peligro en la corte revolucionaria. Y
pidió que no abandonásemos la lucha por las barbaridades que iban surgiendo.
Rogelio fue fusilado a las tres de la madrugada del día siguiente, gritando: ¡Viva
Cuba
Libre, Viva Cristo Rey!. Esto fue una muestra, pero no total. Dos días
antes habían sido fusilados líderes de la resistencia dentro de Cuba como
Virgilio Campanería y Alberto Tapia Ruano, dos jóvenes universitarios de 20 años
que no utilizaron arma alguna. Los paredones engulleron miles de muertes desde
inicios del Cambio de Sistema. El gobierno norteamericano de JFK no supo cubrir
el Plan propuesto que según tantos comentarios y escritos, incluso en libros de
la guerra, se quedaron siempre inconclusos.
El temprano exiliado cubano, que ganaba 75 centavos la hora, tenía que ser
sumamente ahorrativo con su
dinero, por lo que "salir de restaurante" entonces, significaba ir a
comer a la única cadena de hambergueras que había en la Florida: Royal
Castle, que cobraba diez centavos por un hamburguesa y cinco centavos por una
sopa y era el lugar más apropiado para encontrarse con un amigo o amiga
"de los viejos tiempos".
En 1961 Fidel Castro comenzó las expulsiones de
curas y monjas de Cuba; en mayo fueron obligadas al destierro más de 40
hermanas-maestras del afamado colegio Nuestra Señora de Lourdes en la Habana.
Así se fue intensificando una feroz persecución contra los religiosos en la
isla que los forzó por cientos a exiliarse en los Estados Unidos, latinoamérica
y España. En el barco español Covadonga partieron a mediados del año
sesenta y uno, 131 curas rumbo a Madrid. La represión contra el catolicismo
continuó, al punto que muchas iglesias en Cuba fueron convertidas en
almacenes de papas que venían de la Unión Soviética.
Para finales de 1961, ya habían expulsado de
Cuba a más de 3000 sacerdotes y hermanas religiosas, entre ellos el arzobispo
Eduardo Boza Masvidal, al que acusaron de actividades contra-revolucionarias
pues le encontraron en su habitación unos 300 dólares, lo que consideró el
Che Guevara, entonces Ministro de Economía, como una fortuna destinada a
derrocar l;a revolución. Boza Masvidal se exilió a Venezuela, donde fungió
de sacerdote y falleció en el 2003.
El 8 de septiembre de 1961 desfiló por el estadio
de beisbol de Miami la Virgen Marina de la Caridad, sacada subrepticiamente de
la playa Guanabo en la provincia de la Habana y traída al exilio como esperanza
de redención. Miles de cubanos asistieron al evento, que fue realmente
conmovedor.
Aquellos primeros tiempos de lucha por
José (Pepito) Regalado, jrega67844@yahoo.com.
Llegué al exilio de Miami el 9 de abril de 1959; rápidamente junto a un grupo
de militares del ejército constitucional cubano fundamos la Cruzada
Revolucionaria Anticomunista que registramos con el FBI en Washington DC.
Contribuyeron monetariamente a nuestra causa cubanos de renombre, como mi suegra
Caridad Pérez León, viuda de Salas Cañizares, Julio Lobo, el Cardenal de New
York Francis Spellman y Antonio Fernández del Valle. Rolando Masferrer nos
entregó 35 rifles Garand y 5000 balas, para la acción militar contra los
fidelistas que planeábamos, pero la policía del Condado Dade nos descubrió,
confiscó las armas y se llevó presa a mi suegra y a otras personas que
tuvieron que pagar multas por violar "la ley de neutralidad" americana.
Pero no nos arredramos, en una vieja lancha propiedad de Masferrer, montamos dos
plantas de radio onda corta y navegábamos por la noche cerca de las costas
cubanas a trasmitir mensajes de libertad. Se hicieron muchas acciones valerosas,
heróicas y suicidas en aquel 1959, siempre perseguidos de cerca por las
autoridades americanas, hasta que de pronto todo cambió y nosotros de
terroristas, nos convertimos en peleadores por la libertad. Ya se
planeaba Playa Girón. Mi número en la Brigada es el 2649.
Temprano en el exilio de New Jersey, New York,
Chicago y Miami, el cubano exiliado que quería sentir que en algo cambiaba su
mala suerte, empezó a jugar la bolita (centenas, terminales, parlé, etc.) como
lo hacía en Cuba antes de Castro. Los boliteros latinos ya existían, pero
desaparecieron o disminuyeron considerablemente cuando se aprobaron
en la mayoría de los estados americanos las loterías estatales y aún más
cuando se han multiplicado por el país, los casinos de juego indios.
La Chusma Fidelista por Gloria Salas,
Cuando llegué al exilio en
1959, con sólo 16 años de edad, tuve que trabajar y asistir al high school
de noche. Uno de mis primeros trabajos fue en una tienda de sombreros femeninos
en Miami y un día llegó al comercio una furibunda y chusma fidelista que empezó
a gritarme groserías, consignas revolucionarias y casi llega a pegarme, manoteándome
en la cara, mientras me acusaba de ser hija de un "criminal del gobierno
anterior" y decía horrores de mi padre. La dueña del lugar, una señora
judía, intervino y le dijo que si no se iba llamaría a la policía. La mujer
se marchó, pero nunca olvidaré que tenía en la blusa un prendedor con un
machete, que indicaba que ella era de los come-candelas de Miami,
admiradora del tirano y que estaba dispuesta a hacerles la vida imposible a los
nuevos exiliados, fuesen mayores o jovencitas como yo, quien estuvo tres meses
escondida antes de poder salir de la isla. Desde 1961 vivo en Los Angeles,
California.
De Patria, Amor
y Libertad (Colección de
Artículos Periodísticos) Más información en LOS
LIBROS DE ANDRES RIVERO
Los Primerizos por Juan F. Pérez,
juan@juanperez.com.
Llegué al exilio el dia 8 de Junio de 1962 tenía 18 años, la primera casa (que
ya no existe) que viví fue al lado de lo que ahora es la Academia de la Policía
de Miami, sólo viví ahí unos 30 días pues mi padre se mudó para Clewiston,
Florida central, en donde había consegido trabajo, allí terminé el
bachillerato, comencé mis estudios universitarios en la Universidad de Houston
en la ciudad del mismo nombre, A los 24 años, el servicio militar obligatorío
me llamó y serví en el US Army por dos años, despues me casé con mi esposa
con la que tuve mis hijos; ahora tengo 6 nietos, soy contador y tengo una página
en el internet.
Los tres primeros artistas cubanos que empezaron a
presentar comedias en los cines y teatros miamenses a principio de la década
del sesenta fueron Rosendo Rossell, Leopoldo Fernández y Néstor Cabell.
En noviembre de 1960
un grupo de exiliados cubanos, encabezados por Armando Salas Amaro, un destacado
jóven masónico, brillante orador, de raigambre política, fundó la Gran Logia
Masónica cubana en el exilio (libre versión de la Gran Logia isleña, cuyo
templo central se encontraba en la céntrica esquina de Belascoaín y Carlos
Tercero de la Habana). Los masones exiliados empezaron sus reuniones de ritual
esporádicamente en casas y oficinas de Miami hasta que por fin después de
siete años de esfuerzos, en 1980 pudieron construiir un gran templo en al 910
NW 22 Ave de la ciudad floridana, en donde han llegado a tener una considerable
membresía de cubanos que recuerdan y honran la patria en que nacieron. Salas
Amaro fue su primer Gran Maestro por diez años y en la actualidad, ya retirado,
conserva el título Honoris Causa.
Una de las primeras orquestas de exiliados que
surgió en Miami, por el 63, fue Los Jóvenes del Hierro, dirigida por José
Dono. Y mire, disfrútela, clicRitmo
Sabroso
El Maestro Baserva Soler, brillante concertista y
director de orquesta, menciona en su libro Cuatro Décadas de un Pianista en
el Exilio algunos de los artistas que ya estaban exiliados en New York y
otras ciudades de los Estados Unidos durante la década de los sesenta:
Belisario López, Bobby Collazo, Zoraida Marrero, Julio Gutiérrez, Carbó Menéndez,
Otto Sirgo, Manolo Torrente, Pedro Román, Hilda Lee, Arsenio Rodríguez,
Panchito Calimano, José Fajardo, Eduardo Davidson, Roberto Ledesma, Guillermo
Portabales, Estelita Santaló, Xonia Benguría, Alberto Garrido, Guillermo
Alvarez Guedes, Celio González, Orlando Vallejo, Ñico Membiela, Ernesto
Lecuona, Maruja González, El Duo Cabrisas-Farach, Fernando Albuerne, Blanca
Rosa Gil, Flor de Loto y Marisela Verena.
Sus padres y abuelos no
deben olvidar la historia del exilio cubano.
Invítelos a participar de CubaExilio.Net
Y continúa su relación Baserva Soler: Carmita
Jiménez, Olga y Tony, la India de Oriente, Panchito Risset, René Touzet, Tania
Martí, Osvaldo Farrés, Javier Dulzaides, Alfredo Munar, Marta Pérez, Leopoldo
Fernández, Celia Cruz, Olga Guillot, La Lupe, Rolando La Serie, la Sonora
Matancera, Xiomara Alfaro, Dinorah Ayala, Orlando Contreras, Juan Bruno Tarraza,
Rosendo Rosell, Marta Casañas, Lilia Lazo, Rolando Ochoa, Pepa Berrio, Mimi Cal, Jorge
Guerrero, Polito Fernández, Margarita Lecuona, Raquel Bardisa, Isidro Cámara,
Tito Hernández, Olga Lidia Rodríguez y Gaspar Pumarejo. Muchos de esos
artistas hacían presentaciones voluntarias para recaudarles fondos a
organizaciones exiliadas que luchaban contra la dictadura comunista en Cuba.
A mediados de los años sesenta, el formidable
cantautor argentino Luis Aguilé, que había vivido y triunfado artísticamente
en Cuba, escribió una bella balada que expresaba cabalmente el sentimiento
triste y nostálgico del cubano exiliado: Cuando
Sali de Cuba.Clic y escúchela:
Frente a las amenazas constantes que el régimen
de Fidel Castro hacía contra la familia cubana, entre el 1960 al 62 se preparó
por la Iglesia Catolica de Miami y personajes de la oposición cubana la Operación
Peter Pan por la que vinieron solos a los Estados Unidos 14,000 menores cubanos.
El plan fue muy bien organizado a todo nivel y el resultado --con el tiempo-- ha
sido excelente, pero hubo casos tristes como el de una familia oriental que envió
a sus tres hijos --el mayor de 13 años de edad-- a Miami por su cuenta "a
encontrarse con el Padre Javier". Los niños fueron retenidos varias horas
en el aeropuerto de Miami, asustados, desconcertados, hambrientos, hasta que un
funcionario de la Diócesis Católica de Miami los recogió y los llevó a uno
de los campamentos asignados a la Operación. Después los niños fueron "adoptados"
por familias americanas de diferentes estados y hoy son profesionales exitosos y
distinguidos.
Duro Exilio por Caridad Hernández.
Me fui de Cuba en 1967 con mi esposo y dos hijos, una de 6 años y otro de 8;
fue muy duro pues dejaba en Cuba a mi madre viuda con seis hijos que ayudaba a
sostener cuando el gobierno de Castro decía que no daba comida por Dios sino
por la revolución. Por eso no pudimos aguantar más y nos fuimos de la isla.
Sin embargo nunca dejamos en Cuba de educar y criar a nuestros hijos con verdad
y religión. Después vinieron los Vuelos de la Libertad y por medio de una tía
que nos reclamó salimos del país; nuestros hijos se han educado y se desempeñan
en lo que quieren y no en lo que el castrismo imponía, por eso nunca me
arrepentiré de ser libre que es un preciado tesoro que en Cuba no se puede
tener. ¡Qué viva la libertad!
En septiembre de 1965, el dictador cubano anunció
que abriría el puerto de Camarioca, Matanzas, a todo el gusano que se
quisiera ir al paraíso yanqui; entre el 10 de octubre al 15 de noviembre,
casi tres mil cubanos fueron traídos en barcos a Miami; de ahí en adelante el
gobierno de Lyndon Johnson autorizó viajes aéreos llamados "vuelos de la
libertad" que trajeron antes de 1970 a casi 200,000 cubanos a Miami y otras
ciudades americanas como Union City, New York y Chicago. Es interesante el breve
análisis en inglés que sobre el exilio de Camarioca hace la historiadora
cuban0-americana, María
Cristina García. Clic, veála y
escúchela.
Un Exiliado Feliz en sus Noventa y Cinco
por Eduardo Santander, ESantader@aol.com.
Yo nací en Jaruco,
provincia de La Habana, Cuba, en 1915, fui presidente del Partido Ortodoxo local
y alcalde del pueblo por corto tiempo porque Castro tomó el poder y yo que lo
conocía personalmente, lo sabía un cobarde. Fui además camarógrafo de los
Noticieros Hatuey en la televisora CMQ, hasta que en 1962 sin poder resistir más
el sistema castrista vine al exilio en los Estados Unidos; para escapar tuve que
fingir aceptar un trabajo temporal en Los Angeles, pero cuando hice escala en
Miami; empecé a gritar que no quería irme a California, Inmigración me llevó
a Opa Locka y allí el Coronel Mariano Faget me preguntó si yo era comunista:
¡Jamás! respondí enfáticamente; Faget revisó sus archivos y me dijo: "está
bien, no tienes problema, ya se quien tu eres". Entonces, me llevaron para
la Torre de la Libertad y de allí me relocalizaron a New York, a donde traje mi
familia y trabajé duro y luché por la libertad de Cuba por 25 años. Ya
retirado en 1985, me mudé para Hialeah, en donde vivo feliz y agradecido de los
Estados Unidos, mi segunda patria.
Los exiliados que llegaron temprano a Puerto Rico, encontraron inicialmente
mejor situación económica y social que los que se refugiaban en los Estados
Unidos: el idioma, el clima, la cordialidad puertorriqueña y las muchas
oportunidades vírgenes de negocios ayudaron rápidamente al cubano a crear
nuevas empresas en la Isla del Encanto, que enriquecieron a muchos exiliados.
Descubra
interesantes datos históricos en CubaExilio.Net;
siempre hay nuevas notas,
historias, encuestas, videos, fotos y opiniones que encontrar
En 1959 se formó la primera organización de
cubanos exiliados en Ciudad México, en la que se destacaron figuras como
Orlando Rodríguez Alvarez, actualmente Coronel retirado del Ejército Americano,
Tuto Fernández, ex-presidente del Retiro Tabacalero Cubano y el Dr. Eduardo
Borrell Navarro, ex-ministro de Salubridad de Cuba, que ejerció la medicina en
la capital azteca por casi cincuenta años.
En la popular calle Flagler de Miami había dos
teatros que mostraban películas mejicanas y se llenaban de público los fines
de semana: Flagler y Tívoli; la entrada costaba cincuenta centavos. En la Calle
Ocho estaba el teatro Tower que ponía en español las películas de James Bond
y presentaba a cantantes cubanos exiliados; en 1964 Celia Cruz hizo una breve
temporada que no tuvo mucho éxito. Eran tiempos austeros, de mala economía. En
el Bayfront Park, donde hoy se encuentra Bayside, se daban bailes con orquestas
latinas al que asistían los exiliados más jóvenes, mientras los mayores iban
a un centro judío, en lo que es hoy es South Beach, al "baile de los
viejos" los viernes y sábados por la noche.
Muchos exiliados tempranos, ante época americana
de recesión económica, encontraron trabajo recogiendo tomates en las fincas de
Homestead/Florida City o cortando caña en los centrales azucareros de
Pahokee/Belle Glade; inclusive los que pudieron, compraron viejas guaguas de
escuela para transportar --por un precio módico-- a los braceros y se
quedaban también "piscando" para ganarse algo más. Tiempos duros.